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La enseñanza de la Historia en la Escuela Secundaria.La función social de la Historia

La enseñanza de la Historia en la Escuela Secundaria.La función social de la Historia

 

Ensayo. Identidad histórica

“La historia es la disciplina del autoconocimiento humano”.

          R.G. Collingwood

 

Fuente de la imagen: http://image.casadellibro.com/a/l/t0/62/9786071611062.jpg

Las grandes batallas, luchas por el poder, descubrimientos, re-descubrimientos, nuevos conocimientos, han hecho del hombre un ser que con estas acciones ha contribuido a crear el mundo en el cual estamos inmersos actualmente; el hombre en si es un historiador que ha sido capaz de construir y reconstruir, en base a sus acciones, un sentido y una comprensión a la vida.

            Conocerse a sí mismo con lo que él hace lo lleva, en esencia, a conocer al ser humano; a crearse una conciencia e identidad histórica, rescatando raíces y valores que, junto con su pasado inmediato, trascienda en una identidad colectiva para afrontar los retos presentes y futuros. De ahí la importancia del historiador de dotar a los grupos humanos de identidad, rescatando el pasado para abrir el conocimiento y la comprensión del otro, a familiarizarnos con contextos y condiciones de vida muy diferentes al propio, transformando a individuos y en consecuencia a sociedades al sustentar valores heredados.

            Si bien, como lo mencioné en el ensayo anterior (Memoria Mexicana), se reescriben historias y naciones, el historiador debe de reencontrarse y darle permanencia a lo que va desvaneciéndose, a lo que ha ido desapareciendo, indagando sobre los cambios, permanencias y transformaciones de las sociedades, lo cual implica integrar las existencias individuales en la corriente colectiva de la vida.

            El historiador requiere humildad del corazón y apertura de la mente al corregir las formas y modos de interpretar la historia y que de alguna manera pueden distorsionar de la verdadera realidad. Situación que se presentaba en los pueblos y reinos de hace algunos siglos y que actualmente se ha visto reflejada en algunos países como el nuestro, al presentar, por ejemplo, vidas, hechos y procesos históricos de algunos personajes de nuestra historia muy diferentes a las enseñadas hace medio siglo.

            Hegel menciona: “lo que la historia y la experiencia nos enseñan es que los pueblos y los gobiernos nunca han aprendido nada de historia, y nunca han actuado según las doctrinas que de ellas se podían haber extraído”. Hagnes Heller reconoce “si es verdad que no extraemos lecciones de la historia, constantemente estamos aprendiendo de los hechos históricos”; constantemente estamos creando nuestro mundo y su entendimiento.

            Es por ello, que como hombres e historiadores, debamos darle importancia en asumir una responsabilidad hacia la historia en el sentido de analizar los hechos y corregir las interpretaciones que pudieran distorsionar la verdad histórica, afectando conductas y relaciones sociales. Por tanto, el historiador no debe juzgar o condenar a la historia, por el contrario debe transmitir esa sensación de sentido de pertenencia a la continuidad y flexibilidad del pasado para que esa búsqueda del origen remoto tenga una repercusión en un desarrollo humano integro y legitimo; no legitimar el poder mediante modelos sancionadores o manipuladores del pasado creando identidades disfrazadas o imaginadas por sus líderes para sustentar la base de un pueblo o una nación.

            Y aquí quiero resaltar que para no caer en esas manipulaciones, la mejor arma es y ha sido la investigación, que con el análisis crítico y objetivo de los hechos y procesos históricos conlleva al historiador a comprenderlos mediante razonamientos bien fundamentados, por ejemplo, analizando y observando la conducta humana, su desarrollo y trascendencia en la vida social.

            Así como el historiador, el/la docente deben ser constructores de una conciencia ciudadana que logren legitimar su presencia en el devenir histórico y en consecuencia lograr sensibilizar a sus estudiantes, en un ambiente aúlico, sobre la importancia de la enseñanza de la Historia en la escuela secundaria. Nos hemos encontrado durante nuestra práctica docente con situaciones y expresiones como: ¿otra vez historia?, que aburrido, ¿para que estudiar historia?, si ya lo pasado, pasado; no le entiendo nada a la historia, además ¿Para qué estudiar algo que paso hace 100, 200, 500 años, si no me va servir para resolver mis problemas que tengo ahorita?, entre otros comentarios.

            Por ello, como docente de la asignatura de Historia, nuestra enseñanza, debe centrarse en crear interés y motivación en las y los estudiantes al abrirles el conocimiento y la comprensión del otro, invitándolos al rescate del pasado de su contexto inmediato, para que vayan sintiéndose integrantes de una identidad “local” e histórica en su comunidad y que los lleve a una identidad colectiva. ¿Por que de esa manera? Una identidad colectiva hace que sus integrantes se sientan unidos, protegidos e identificados unos con otros, dándole un valor especial al pasado y una seguridad que los ayude a sortear y entender mejor el presente y el futuro.

            El negarse a un pasado quita la posibilidad de un presente y futuro promisorio, paralizando a una sociedad sin rumbo fijo, sin ninguna identidad; perdida y desamparada ante los embates de un poder sancionador hacia una sociedad ”olvidada en sus orígenes”, en el pasado, convirtiéndose en leyendas, en historias sin sentido.

            La función social del historiador y también del Profesor de Historia es la de inducir al reencuentro y re-descubrimiento del Hombre, del Ser Humano, para el bien de él, de sus iguales y de la Tierra misma.

 

 

            “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años,
puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de
bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros,
de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente
laberinto de líneas traza la imagen de su cara”

Jorge Luis Borges

Profesor Luis Carlos Cazares Aguirre

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